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Carl Gordini

Charlie Tapupu GordiniLo primero que se sabe de este Gordini es que fue encontrado en plena selva tropical a la edad aproximada de 13 años. Al día de hoy no se tiene plena certeza de a qué parte de la frontera entre Guatemala y Belice. Lo único que se sabe de su etapa anterior es que nació sin brazos. Y que su tierna infancia fue un auténtico suplicio porque todo el que se cruzaba exclamaba lo mismo: “¡Es una croqueta! ¡Es un flamenquín! No. ¡Es una croqueta que se cree un flamenquín!!!”.

Gracias a este defecto físico desarrolló la increíble habilidad de cazar grandes mamíferos a base de patadas e incluso besos. Sí. Los mataba por aburrimiento.

Aparentemente, tenía la vida resuelta. Era un tipo con suerte. De la mala pero a fin de cuentas tenía suerte. Tanto es así que un día fue testigo de un aparatoso accidente aéreo. Una avioneta con dos pasajeros se estrelló en plena selva y lo único que pudo rescatarse de entre el amasijo de hierros fue un reloj de pulsera. Como no tenía brazos tuvo que succionarlo por el culo. Hay malas lenguas que afirman que aún no lo ha expulsado. Seguro que muchos opinarán: “menuda putada” pero en el futuro este elemento le serviría inconscientemente de metrónomo.

CharlieTapupu Gordini

Pero fue un día de verano allá por 1975 cuando parece ser que cayó de un árbol milenario y el golpe provocó que su cuerpo expulsara las dos extremidades que siempre echó en falta. El proceso es muy poco comprensible a simple vista pero cuántas veces hemos ido a hinchar un globo y de repente a base de soplar descubrimos que salen una especie como de pezones de vaca que nadie sabía que existían… Pues igual. En ese momento, su vida cambió. Aunque seguía matando esos molestos mamíferos patada que te va patada que te viene, a partir de ese momento podía hacer eso a la vez que tocaba el violín. Pero un día decidió que estaba hasta los cojones de todo eso y decidió que su vida debía dar un poderoso giro de cintura y optar por otros derroteros.

Charlie Tapupu GordiniEn 1987 hizo algo que hasta ese momento nunca había hecho. Coger una maleta. Pero no sólo cogió esa maleta sino también un tren y se fue a la gran ciudad.

En 1988 vio por primera vez a AC/DC en directo. Se cagó.

En 1989, para estrenar sus brazos recién aparecidos empezó a estudiar batería. Cuatro años después lo dejó pero siguió con la música. Escuchaba mucho rock progresivo y jazz. Dio algún concierto suelto. Pero suelto suelto. Realmente sólo dio un concierto en la sala Siroco de la gran ciudad con el grupo “Los Hombres de las Tabernas”. Un éxito pero que marcó su retirada temporal.

En los 90 desapareció de cualquier escena artística. Sólo hay una referencia de alguien que mantiene que se cruzó con este Gordini y que le contó que se había vuelto a caer de un árbol y que le había aparecido otros dos brazos más. Así que hizo una tournet con un circo para conseguir el dinero para estirparse los brazos que le sobraban. El único motivo para tal decisión no fue estético pero decidió hacerlo porque le resultaba imposible comprar jerseys. Luego vendió el violín.

Charlie Gordini y Carl Palmer

En los dos miles se enfrascó en un nuevo proyecto: “Los Infumables”. Una banda de éxito pero que nunca consiguió tenerlo. En ella coincidió con el Gordo Gordini y con Alfordini. De los que ya nunca se separaría. Es memorable su actuación en la ceremonia de entrega de premios del CDEC. En la que sólo tocaron un tema y se equivocaron. Tuvieron que empezarlo de nuevo cuando iban por la mitad. El público lo entendió rápidamente. Hay demasiada presión cuando te lo juegas todo a una carta. Si tocas varios temas puedes ir defendiendo el concierto con unos temas más que con otros. Pero cuando sólo tienes una oportunidad, cualquier error resulta letal. Y eso es lo que pasó. Aunque alguien se empeñe en decir que iban borrachos.

En los tres o cuatro años que estuvieron en activo, no consiguieron vender un puto disco. Este Gordini se defendía ante las críticas destructivas lanzando una pregunta: “¿Cómo se puede vender discos si aún no hemos sacado ninguno?”

Inevitablemente ante tal acoso, el grupo se disolvió como un azucarillo en un café: Sin avisar.

Charlie Tapupu GordiniPara esta parte de la biografía convendría que el lector se peinara. Porque se encuentra ante el umbral de un éxito sin precedentes.

En 2006 se junta con los Gordini. Uno de los pocos grupos del mundo que puede presumir de haber llenado todos sus conciertos. Según una publicación muy crítica, el único concierto que han dado los Gordini, fue en una fiesta privada en la que había alcohol gratis y que por eso se llenó. Pero ¿quién puede probarlo?

Bueno, aquí termina, por ahora, la biografía de este Gordini. Y menos mal. Porque se me están quemando unas empanadillas.

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